jueves, 5 de enero de 2017

El temple de 'Nino' Chiari frente a Estados Unidos


Cuando Lyndon Baines Johnson, el presidente 36 de Estados Unidos, escuchó sobre la acción de los estudiantes zoneitas en Balboa, Panamá, se dio cuenta enseguida que tendrían problemas. Así lo escribiría varios años después en sus memorias.

Durante la tarde y la noche del lunes 9 de enero de 1964, las confrontaciones entre panameños que exigían respeto a la soberanía nacional y soldados estadounidenses ultrajando este derecho, habían llegado a su punto más álgido en la capital canalera, específicamente en la llamada zona ocupada por Estados Unidos. Los estudiantes y empleados federales desobedecieron la orden presidencial gringa de que se izara la bandera panameña en la franja canalera, desatando la violencia.

El 10 de enero los disturbios no daban tregua. Se contaban entre 8 y 10 los panameños muertos y más de 200 heridos en ese momento.

Bajo alta tensión, en su oficina presidencial, Johnson reunió a sus hombres de mayor confianza, asesores y diplomáticos. Panamá se convirtió en su primera crisis internacional. Uno a uno, desde las 10:10 a.m., llegaron al salón del gabinete: el secretario de Estado Dean Rusk, el secretario de Defensa Robert McNamara, quien desde 1961 a 1968 afrontó la crisis de los misiles, impulsó el rearme de Estados Unidos y comandó la guerra de Vietnam; además del secretario para Asuntos Latinoamericanos Thomas C. Mann, entre otros.

En Panamá, desde el Palacio de Las Garzas, el entonces presidente Roberto F. Chiari ya había apretado el botón del teletipo (antecesor del fax y el correo electrónico) comunicando a la Casa Blanca el retiro de la misión diplomática nacional en Washington, lo cual rompía formalmente las relaciones con Estados Unidos.

A las 11:40 a.m. de aquel martes 10 de enero, Johnson tomó la iniciativa de llamar a Chiari. Así consta en el registro de su agenda de trabajo, la cual lo identificaba aún como vicepresidente de Estados Unidos, a pesar de haber asumido la presidencia tras el asesinato de John F. Kennedy, ocurrido en Dallas, el 22 de noviembre de 1963, mientras saludaba a sus seguidores desde su auto.

L.B. Johnson debía buscar un punto común para iniciar el proceso de reconciliación con el pueblo panameño, representado por Chiari. Debía hacer el contacto a través de un intérprete bilingüe como establece el protocolo diplomático. Lo que no sabía era que, lejos de llenarse de intimidación, ‘Nino’ Chiari demostraría su temple como presidente y negociador, exigiendo desde el primer momento no solo encontrar una solución al conflicto coyuntural, sino lograr de una vez por todas acabar con el origen ‘de las causas del conflicto’. Es decir, negociar un nuevo tratado que borrara la perpetuidad de Estados Unidos en la Zona del Canal, pactada el 18 de noviembre de 1903, con el Tratado Hay-Bunau Varilla.

Estas son las conversaciones telefónicas confidenciales entre Chiari (Ch) y Johnson (J). La primera durante la mañana del 10 de enero de 1964, el día siguiente de aquel 9 de enero negro para los panameños; y la segunda, el 3 de abril de ese mismo año.

10 DE ENERO DE 1964

J (Johnson en la voz del intérprete: I): ¡Aló señor presidente!

Ch (Chiari): ¡Diga señor!

J: Señor presidente, quería expresar a usted que profundamente lamentamos la situación de violencia que ha ocurrido ahí.

Ch: ¡Sí señor!

J: Apreciamos inmensamente su apelación para el pueblo panameño para que se quede calmo. Reconocemos que tanto usted como yo debemos hacer todo para mantener la paz y que tenemos la seguridad que usted lo está haciendo y yo haré lo mismo. Tanto usted como yo, señor presidente, debemos reconocer la posibilidad de que hay elementos que son enemigos tanto de ustedes como de nosotros que tal vez...

Ch: Sí señor.

J: ...quieren explotar esta situación.

Ch: ¡Sí señor!

J: Inmediatamente voy a enviar a Panamá, señor presidente, a mi asistente de toda confianza, el secretario Thomas Mann, y otros auxiliares de alta categoría ya aquí llegados a la Casa Blanca para que puedan averiguar todos los hechos y ayudar y cooperar con usted. Yo creo que es importante mantener un contacto íntimo entre nosotros dos y estoy dispuesto a hacerlo. Ojalá que usted vea al señor secretario Mann y canjea su gestión y que tenga señor presidente para mejorar esta situación.

Ch: ¡Bueno! ¿Me permite usted un momento?
I: Do you allow… a moment?

Ch: ¡Aló! ¡Aló!

I: (Confusión de voces en inglés ...) please... a moment.

Ch: ¡Aló! ¡Aló!

I: ¡Sí señor!

Ch: ¡Aló!

I: ¡Sí señor!

Ch: ¿Me permite usted un momento? ¡Aló! ¿Ustedes me escuchan, ¡ah!?
I: ¡Sí señor!

Ch: ¿Están escuchando? ¿El presidente Johnson está escuchando?

I: Sí señor, el presidente Johnson está escuchando.

Ch: Lo que le voy a decir a él es lo que yo pienso decirle al señor Thomas Mann cuando venga acá posiblemente esta noche o si no mañana...

I: (Traducción al inglés).

Ch: ...Para ir a una revisión integral de los tratados que rigen las relaciones de Estados Unidos con Panamá porque lo que tenemos hasta ahora no es más que una fuerte insatisfacción y de situaciones tan lamentables… (Se escucha al fondo, muy baja, la voz de Johnson fuera de conversación).




'Esperamos una acción rápida y justa': Chiari

La mañana del 10 de enero de 1964, con las relaciones diplomáticas entre Panamá y Estados Unidos rotas, debido a los sucesos sangrientos ocurridos desde el día anterior, la línea de contacto entre el Palacio de Las Garzas y la Casa Blanca marcaba alta tensión.

Luego de que el presidente de Estados Unidos, Lyndon Johnson, iniciara la llamada telefónica de conexión y esbozara con palabras tácticas su interés en lograr una reconciliación con el pueblo panameño, el presiente Roberto F. Chiari, quien lo había escuchado sin interrupción, lo interpeló con una tenacidad única. Y única no solo porque en ningún momento le tembló la voz al plantear la exigencia de solucionar desde la raíz el conflicto -la perpetuidad dada a Estados Unidos en la Zona del Canal por el tratado Hay-Bunau Varilla-, sino también porque cada frase la fue hilvanando con tal sutileza para que Johnson lo escuchara como si le dijera un poema, eso sí, un poema lleno de razones claras de una nación ultrajada, en la voz categórica de su presidente. Incluso, Chiari (Ch) tomó la precaución de preguntar al intérprete (I) si Johnson (J) lo estaba escuchando bien para asegurarse de que sus palabras golpearan su tímpano y se le grabaran bien claras en el cerebro.

ORIGEN DEL CONFLICTO
J (I): Vamos a tener que averiguar, señor presidente, todos los hechos que provocaron esta violencia y es el motivo porque va a ir el señor Mann para que pueda recoger todos los hechos y para que pueda después formular a mí sus recomendaciones.
Ch: Eso está bien. (Le cortó) Pero recuérdele al presidente Johnson que desde el año 1961 yo estuve en Washington para hablar con el presidente Kennedy y que durante ese tiempo hasta la fecha no se ha hecho prácticamente nada, absolutamente nada, para tratar de resolver esta situación que cada día ha venido deteriorándose al extremo que tenemos ocho o diez muertos y más de 200 heridos en los hospitales.

I: Un momento, señor presidente. (Pidió el intérprete para que continuara Johnson en inglés). Nosotros, señor presidente, no podemos justificar de forma alguna la violencia y debemos mirar para el frente y no para atrás. Por eso es que va a ir el señor secretario Mann ahí, para la continuación de las conversaciones que Panamá tuvo con el presidente (Dwight) Eisenhower en el 60 y con el presidente Kennedy en el 61, para ver averiguar exactamente lo que podemos hacer para resolver esta situación. Porque tenemos aquí problemas también iguales en los Estados Unidos. Tenemos que averiguar los hechos para poder llegar a soluciones. La violencia nunca es una forma para solucionar problemas de clase alguna y tengo la seguridad que usted, señor presidente, y el señor secretario Mann podrán llegar a un acuerdo de comparar, intercambiar ideas para que podamos solucionar estos problemas.

Ch: No, yo... estamos de acuerdo, la violencia no conduce a nada, pero también la intransigencia para atender estos problemas como ha ocurrido últimamente. Llevamos más de dos años y no se ha logrado nada. Es lo que ha motivado más o menos una situación como esta...

I: Un momento por favor. (Traduce a inglés).
Ch: . ..Si él se diera cuenta que aquí lo que conduce, como hombres prácticos y responsables, él ante su país y yo ante el mío, para actuar rápidamente con sentido de la realidad, con sentido de la realidad.

I: El presidente Johnson dijo, señor presidente, que sus auxiliares de mayor confianza estarán en avión dentro de treinta minutos camino de Panamá...

Ch: ¿A qué hora estarán en Panamá?

I: ...y que él confía que usted mantendrá el orden en Panamá como él lo mantendrá acá. ¿Qué usted preguntó, señor presidente?

Ch: ¿A qué hora pueden llegar a Panamá ellos?

I: Un momento, señor presidente.

I: Ellos avisarán, pero el presidente dijo aproximadamente unas cinco horas después de salir.

Ch: ¿Cómo dijo?

I: Aproximadamente cinco horas después de salir a Panamá.

Ch: ¿Como dentro de un par de horas?

I: Aproximadamente siete de la noche, tal vez, siete de la tarde.

Ch: ¿Siete de la noche?

I: ¡Sí, señor!

Ch: Bueno, está muy bien. Dígale que muchas gracias, que yo le agradezco su cooperación. Seguimos hablando sobre el asunto.

(Se excusa Johnson) I: El presidente Johnson desea declarar que no puede ir más rápido que eso, je, je, je (ríe apenado el intérprete).

Ch: Bueno, dígale que está bien, dígale que está bien...

I: Tenemos serios problemas aquí, como ustedes tienen ahí. Como el señor presidente reconoce y esos problemas van a exigir, la voluntad, la buena fe y la sabiduría de tanto ustedes como nosotros para llegar a una solución.

Ch: ¡Cómo no! Pero dígale al presidente Johnson que una de las cosas que yo admiro de él es que él es un hombre de acción y de pocas palabras. Nosotros esperamos que en esta ocasión va haber una acción pronta, rápida y justa para estos problemas.

J: Thank you very much. Goodbye!

3 DE ABRIL DE 1964
Después de casi tres meses de la agresión armada, los diplomáticos de ambos países acordaron comenzar a negociar. Johnson contactó nuevamente a Chiari por teléfono:

J: Hello!
Ch: ¡Aló!

Johnson, a través de su intérprete I: Señor presidente, aquí habla Lyndon Johnson. Yo quería expresar nuestra gran satisfacción al acuerdo que hemos llegado.

Ch: ¡Cómo no!, dígale que está bien. Que le doy las gracias y que a mí también me complace que ambos países hayan encontrado el entendimiento necesario para reanudar las relaciones diplomáticas e iniciar gestiones para eliminar las causas del conflicto que nos viene separando desde hace un tiempo.

I: Sí, señor presidente. Agradecemos inmensamente que usted haya cooperado con nosotros y hoy día el hombre más fuerte, más capaz que yo conozco para esta función, el ex secretario de Hacienda, señor Robert Anderson.

Ch: ¿Robert Anderson?
I: ¡Sí, señor!

Ch: ¿Lo ha nombrado como embajador especial o como embajador diplomático?

I: Ha sido nombrado como embajador especial para las negociaciones. Ha servido como secretario de Hacienda bajo el presidente Eisenhower, y es un caballero que goza de toda mi confianza.

Ch: ¡Cómo no! Dígale que está bien, muchas gracias. Yo me alegro mucho. Yo también procuraré escoger una persona capaz de llevar adelante estas gestiones. Nosotros anunciaremos en el transcurso de mañana quién va a ser el embajador de Panamá allá en Washington.

J: Thank you very much. I: Agradecemos inmensamente, señor presidente, y aunque no sepamos el nombramiento del embajador panameño deseo declarar que el señor Anderson es un abogado de primera clase, es un profesor de derecho y que su misión será llegar a un acuerdo que sea justo para los dos países.

Ch: Está bien. Dígale que muchas gracias y que también espero que así sea. Si hay la suficiente voluntad entre los países podemos encontrar la solución a todas las diferencias que han habido y en el futuro ambos pueblos van a mantener relaciones amistosas y sinceras, ya que tenemos comunes intereses en la vía interoceánica...




Tratados Torrijos-Carter: retiro de los estadounidenses

Tras meses de conversaciones por parte de ambos gobiernos, incluyendo gestiones y sesiones de la OEA, las negociaciones para la solución ‘de las causas del conflicto’ resultaron en lo que sería conocido como el tratado ‘3 en 1’, el cual  nuestra Asamblea Legislativa no ratificó en aquel momento, pero posterior al golpe de Estado de 1968, con base en este mismo tratado, se reanudó la negociación que culminó con los tratados Torrijos-Carter en 1977, gracias a los esfuerzos históricos emprendidos por el general Omar Torrijos Herrera y su equipo de negociadores, con el cual se programó el retiro de los estadounidenses de la zona del Canal hasta el 31 de diciembre de 1999. Sin embargo, y a pesar de que Panamá recuperó su soberanía en toda la geografía, Estados Unidos mantiene la cláusula De Concini, no negociada, que le permite intervenir el Canal si lo estima necesario.




Roberto Francisco Chiari Remón (1905-1981) 
Dos periodos presidenciales 
Presidente de Panamá en noviembre de 1949, y del 1 de octubre de 1960 al 1 de octubre de 1964. Fue hijo del también presidente panameño Rodolfo Chiari. Estudió en el Colegio La Salle, bachiller y perito mercantil. En 1940 lo eligen diputado de la Asamblea Nacional y durante el gobierno de Ricardo Adolfo de la Guardia fue Ministro de Salubridad y Obras Públicas. El 20 de noviembre de 1949 se encargó de la Presidencia después de la renuncia de Daniel Chanis Pinzón, pero ocupó el cargo 4 días, tomó su sombrero y se fue para no aceptar un fallo que le permitía quedarse en el cargo.


Lyndon Baines Johnson (1908– 1973) 
Agresivos mandatos 
El presidente 36 de Estados Unidos. Luego del asesinato de John F. Kennedy, Johnson asumió el cargo dentro del Air Force One, el cual transportaba desde Dallas los restos del mandatario. A Johnson se le recuerda por firmar la ley de derechos civiles contra la discriminación racial en sitios públicos y negocios. Fue elegido para el siguiente periodo en 1964, logrando el 61,1% de los votos. Lanzó la ley de derecho al voto afroamericano en 1965 y derribó la discriminación contra la inmigración. A su vez, mantuvo un intervencionismo agresivo con la invasión de Santo Domingo y la guerra de Vietnam donde Estados Unido resultó derrotado. Después de ese duro golpe, declinó ir a la reelección en 1968.

Revelaciones Publicadas el  9  y 10 de enero de 2012/ Diario La Estrella de Panamá



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